domingo 23 de diciembre de 2007

Un Madrid enchufado y un Barcelona... electrocutado

30 criticados millones y alguna que otra lesión después, Pepe ha confirmado en el Camp Nou que su fichaje puede ser más que rentable sobre un terreno de juego. Lo ha hecho en un marco incomparable adelantándose cuantas veces ha querido y cortando cuanto balón se le cruzase. Con Cannavaro forma un dúo dinámico y casi infranqueable que con un salvavidas atrás llamado Casillas lo convierten en el primer paso hacia el gol. El Madrid contragolpeador, el “tengo una y la meto” se ha hecho valer en el derbi. El Madrid era, es y seguirá siendo líder y no de casualidad.

Lejos queda aquel fútbol exquisito que Ramón Calderón pretendía con la llegada de Schuster. El alemán se ha convertido en la versión renovada y mejorada del mejor Capello. Fútbol el justo y resultados inmejorables. El Camp Nou asistió perplejo al nuevo manual futbolístico merengue que el entrenador blanco, sin querer o queriendo, ha implantado. Vale que el árbitro no anduvo fino y vale que tuvo momentos que alteró el ritmo cardíaco de los miles de culés que abarrotaban el estadio. Vale todo eso. Pero vale también que el Real Madrid ha manejado la situación a su antojo. Ha marcado con un soberbio gol de Baptista tras una magnífica combinación con Van Nistelrooy y a partir de ahí a verlas venir esperando el momento de dar el picotazo mortal. A pesar que éste no ha llegado, el de un Barcelona descafeinado en el segundo tiempo tampoco lo ha hecho. Consecuencia: el Madrid se escapa a siete puntos, multiplica su moral, acaba el año como líder, gana por primera vez en el Estadi esta temporada y deja a los de Rijkaard (apostó por Ronaldinho y le abofetearán a críticas por ello) bastante noqueados.

La Liga, salvo que el Madrid guarde en un cajón toda su efectividad, tiene toda la pinta de acabar como está.

APUNTES
| Guti lo vio desde el banquillo: Sneijder no desentonó
| El Camp Nou esperaba al Ronaldinho de las grandes citas. A estas horas aún lo espera
| Las rotaciones de Schuster le están dando resultados: el ‘redescubrimiento’ de Baptista, una alegría para el aficionado
| No se le escuchó rugir: Eto’o estuvo ‘out’
| Gio y Bojan fueron los revulsivos y el ‘27’ casi la lía
| Pepe, repito, estuvo inmenso

Foto | Marca

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jueves 13 de diciembre de 2007

La escasa ambición de Jorquera

Ya que en el último artículo hablaba sobre la errónea decisión de Jerzy Dudek en fichar por el Real Madrid si su deseo era estar en la próxima Eurocopa, hoy cruzamos el puente aéreo para fijarnos en su homólogo en el Barcelona. Sí, estoy hablando de Albert Jorquera. Quiero detenerme en su caso a sabiendas que seguramente no es el único. Me centro en Jorquera porque es, ciertamente, de quien más he podido seguir la evolución durante los últimos años. Porque el bueno de Albert lleva toda su carrera a la sombra de Víctor Valdés, el cancerbero que tras muchas temporadas ha puesto estabilidad en la portería del Barcelona, y lo peor de todo es que no parece que vaya a hacer nada por remediarlo.

Siempre ligado a la portería blaugrana, Jorquera ingresó en La Masía con 15 años, procedente del Vilobí. Tras pasar por todas las categorías inferiores, el Barça lo cedió primero al Ceuta (temporada 2001-2002) y el curso siguiente al Mataró, para después regresar al Barcelona B. La temporada 2003-2004 hace su incursión en el primer equipo. Por delante de él, dos huesos como Rüstü (elegido mejor guardameta del anterior Mundial) y Víctor Valdés, que pelean por ser el portero titular. A pesar de tenerlo crudo para disponer de alguna oportunidad, Jorquera prefiere quedarse en el Barcelona y compatibiliza su puesto en el primer equipo con partidos con el filial.

Debuta en Liga en 2004 debido a una gripe de Valdés y la poca aclimatación de un nefasto Rüstü con un par de buenas intervenciones. La siguiente temporada Rüstü se marcha cedido y Jorquera ya es oficialmente el segundo portero del Barcelona. Aun así, por delante siempre tiene a Víctor Valdés, un jugador muy criticado pero que en los últimos años se ha convertido en el seguro de vida barcelonista. En cuatro temporadas en Primera el bagaje es desolador: siete partidos jugados y once goles encajados. La temporada pasada, como va camino de ser ésta, la Copa del Rey fue el torneo en el que más se pudo lucir. Disputó otros siete partidos y recibió también once tantos. Este ejercicio la cosa pinta igual que los anteriores. Valdés es intocable y su presencia sólo será palpable cuando haya Copa, nada en juego (como el martes en Champions) o Víctor requiera descanso.

Y así, siendo el eterno suplente, Jorquera, el canterano, el del filial, tiene ya 28 años. 28 años y parece que no quiere cambiar su suerte, que prefiere ser el segundo portero de uno de los mejores equipos del mundo a crear su propia historia futbolística. Parece resignado a entrenar día a día para cuando llegue el domingo sentarse en el banquillo. Y eso, a pesar de sus facultades, que aunque sean a cuentagotas, las intenta demostrar cuando tiene la ocasión. Jorquera también es un gran profesional porque nunca ha levantado la voz, ni se ha quejado, ni ha reclamado más minutos. Pero con ello va transcurriendo su carrera y cuando menos se lo espere ya será tarde. Jorquera puede elegir: ser el Arnau de turno, al que se le recuerda por un par de buenas actuaciones y poco más; o ser el Palop que se cansó de hacerle sombra a Cañizares y se convirtió en uno de los mejores porteros del mundo en el Sevilla. El 30 de junio finaliza contrato. Está en sus manos (y nunca mejor dicho).

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sábado 8 de diciembre de 2007

El error natural de Dudek

En el mundo del fútbol, como en la vida, se pueden tomar decisiones un poco extrañas aun sabiendo lo que deseas en un futuro no muy lejano. Por ejemplo, no te pongas a estudiar la carrera de biología si lo que quieres ser es periodista; no salgas de fiesta si lo que te apetece es estar en casa, tumbado en tu sofá, viendo una peli y echando unas risas. O si eres portero no te marches al Real Madrid teniendo delante al máximo exponente de grandes intervenciones si lo que pretendes es jugar en unos meses una Eurocopa en la que si algo es imprescindible (al menos en principio) es estar en forma y con ritmo de partidos.

Pero es así. A veces la naturaleza humana tiene estas cosas. Tomamos decisiones sin pensar verdaderamente en lo que nos apetece, en el verdadero objetivo, en lo que queremos. Se nos olvida el después y nos centramos en el momento. A Dudek en verano seguramente se le pusieron los ojos como platos al percatarse que un club como el Real Madrid le andaba buscando. Y así, quizá sin pensárselo dos veces por la magnitud de una entidad como la blanca, cambió Liverpool por la capital española. De lo que no quiso darse cuenta Dudek por entonces es que no sólo cambiaba de ciudad, sino de competencia. Si en Inglaterra era Reina, el segundo portero de la Selección de Aragonés, el que le cerraba las puertas de la titularidad, en Concha Espina el toro con el que debía lidiar no era otro que el titular de la ‘Roja’ y posiblemente, uno de los tres mejores porteros del mundo en la actualidad, Iker Casillas.

Ahora, cuatro meses después de su aterrizaje y visto que si alguien es intocable en el Real Madrid es su guardameta, ha comentado esta semana, en Marca, que desea salir en el mercado de invierno para poder jugar minutos y de esta manera poder estar en Austria y Suiza el próximo verano defendiendo los colores de Polonia. Schuster, cuentan, ha hablado con él y no parece dispuesto a dejarle marchar, ya que el alemán, me imagino, ya le habrá explicado que cuando fichó por el actual campeón liguero se atenía a las consecuencias. De momento parece que Dudek tiene reservada plaza de titular para la Copa del Rey, no sabemos si suficiente para que su seleccionador, Leo Beenhakker, le tenga en cuenta pero sí suficiente para comprender que si lo que Dudek deseaba era jugar el próximo Europeo el mejor destino no era, desde luego, el Real Madrid.

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jueves 6 de diciembre de 2007

Ronaldinho, con un lacito

Cualquier pasado fue mejor. Día a día Ronaldinho escenifica la mencionada frase. Uno mantiene la esperanza de ver al mejor Ronaldinho, pero el brasileño se esfuerza en matar cualquier ápice de ilusión. Pienso, como muchos otros, que el arroz del crack en el Barcelona ya se ha pasado. Que el Barça no necesita su arte a cuentagotas, sino a mares, como antaño. Si el ‘10’ fuese el mismo que fue cuando llegó, con Messi en plena efervescencia, un poquito más de Henry y la chispa de Eto’o la delantera del Barcelona sería como un imparable terremoto. Pero si Ronnie no tiene gas la teoría se va al limbo.

Se habla, como casi siempre, de rumores que le sitúan lejos del Camp Nou. Dejando a un lado la veracidad de los mismos, un servidor cree que sí, que ha llegado el momento de sacar partido a Ronaldinho, aunque sólo sea económicamente, ya que futbolísticamente no parece el brasileño muy predispuesto. Ya se sabe que ha sido el estandarte de la era Laporta, el ídolo de muchos niños y sobre todo un gran producto de merchandising, pero actualmente, en el estado físico que ofrece, ya no se le necesita. Así pues abogo a venderlo, a sacar lo máximo posible por él y que no pase lo que pasó con Rivaldo, que se fue a Milán sin dejar un euro en las arcas del club.

Ronaldinho tiene todavía 27 años, contrato hasta 2010 y a pesar de llevar dos en estado discontinuo sigue teniendo un estupendo cartel. No se olvida tan fácilmente todo lo que ha hecho por el Barcelona y por el fútbol, pero sería un craso error no aprovechar esta ocasión para traspasarle. Su hermano ya ha lanzado en más de alguna ocasión la piedra. A ver si Laporta la recoge y la manda… ¿a Londres?

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