Roger Guerreiro, samba ‘polaca’

| ARTÍCULO ESCRITO ORIGINALMENTE PARA NOTAS DE FÚTBOL [VER]

Quien haya seguido los dos partidos de Polonia en esta Eurocopa se habrá percatado que un futbolista destaca por encima del resto. No me refiero al futbolista del Racing de Santander Ebi Smolarek, ni tampoco al mencionado en este blog, Artur Boruc. Hablo de un jugador cuya pronunciación de nombre difiere del resto de sus compañeros por la facilidad de la misma. Se llama Roger Guerreiro, es brasileño y es la nota de color –y de calidad- que aporta el combinado de Leo Beenhakker a este torneo.

Y es que son cada vez más los brasileños que deciden el ‘traslado’. El caso más cercano lo tenemos en Marcos Senna, nacido en Río de Janeiro pero que desde hace dos años defiende con holgura nuestra roja. El centrocampista del Villarreal no es ni el primero ni el último en hacerlo. La ‘samba’ está representada en Austria y Suiza por Kuranyi en Alemania, Deco y Pepe en Portugal, Marco Aurelio en Turquía, donde es conocido como Mehmet Aurélio y podría estarla también en Croacia, donde Eduardo da Silva marcaría goles por doquier si no fuese por culpa de una grave lesión que le ha impedido estar en la lista de Slaven Bilic.

Así, la apuesta en firme de Polonia para tratar de hacer un buen papel en su estreno en una fase final de una Eurocopa es Roger Guerreiro, un jugador que debutó oficialmente con su nueva selección el pasado domingo ante Alemania, cuando pisó el césped del Worthersee Stadion en la segunda mitad y reemplazando a Zurawski. Poco pudo hacer Guerreiro para evitar la victoria teutona, pero tuvo tiempo de convencer a su técnico de cara al segundo enfrentamiento ante Austria.

Este polivalente futbolista nacido en Sao Paulo tuvo un paso fugaz, y más bien discreto, por nuestra Liga, donde jugó en las filas del Celta la temporada 2004/2005. Polivalente porque cuando estuvo en España desempeñó en la posición de lateral izquierdo, mientras que ahora, con Polonia y en su actual club, sus incursiones al ataque y su capacidad técnica se observan desde el flanco zurdo, más cerca del área que del círculo central. Quizá por ello, en Vigo no acabó de cuajar y regresó a Brasil, concretamente al Juventude. Antes de cruzar el charco había defendido las camisetas de Sao Caetano, Corinthians y Flamengo.

Pero su segunda etapa en casa duraría poco. El Legia de Varsovia se hizo con sus servicios en 2006 y desde entonces se ha convertido en una de las estrellas del campeonato. Viendo algunas imágenes del vídeo que tenéis más abajo da la sensación que la polaca es una liga que se le queda pequeña a Guerreiro, quien se ha adaptado a la perfección al país hasta el punto de que su ‘sí’ a vestir los colores del combinado de Beenhakker propició una pequeña excepción en las leyes a la hora de otorgar la nacionalización a un futbolista extranjero.

Por norma general, cualquier persona que quiera nacionalizarse debe estar, al menos, cinco años en el país. A Guerreiro le bastó tan sólo dos y mucho fútbol en sus botas para conseguir que el propio presidente de Polonia le entregase en mano la elástica polaca con su nombre y dorsal impreso y una ciudadanía sin la cual hoy no sería protagonista de la Eurocopa. Suyo fue el tanto en el empate ante Austria, y suyos también fueron los mejores destellos de calidad que le valieron para ser elegido por la UEFA jugador del partido. Quién se lo iba a decir hace unos meses…

Vídeo vía | Yo jugué en el Celta
Imagen vía | Euro2008
En NdF | Austria-Suiza 2008

Quaresma y su golpeo (único) con el exterior

Que Portugal se está ‘abrasileñando’ es evidente. Pasa por tener un técnico campeón del mundo con la ‘canarinha’ y jugadores como Deco o Pepe, claves en el once de Scolari, que proceden del país sudamericano. Otra de las señas de identidad que se está trasladando a nuestros vecinos es la magia de sus futbolistas. Hasta hace poco sólo Figo parecía atreverse a hacer virguerías con el cuero enganchado al pie. Ahora, una especie de camada encabezada por Cristiano Ronaldo y que siguen Quaresma, Nani o Simao en menor medida, han convertido los encuentros del combinado luso en algo más que buen fútbol. De ellos se espera ese plus que los diferencie del resto. De Cristiano se espera muchísimo, no en vano será con casi toda seguridad el próximo Balón de Oro y FIFA World Player. Por lo pronto, en el estreno luso destacaron otros, por lo que el jugador del United tiene en el de esta tarde, ante la República Checa, una buena ocasión de confirmar lo que todos sabemos que es: un crack. También puede acallar esas bocas que le ven endiosado, creído, y más pendiente de sus pendientes y de su futuro ¿blanco? que en conseguir el Europeo. De cualquier manera, Cristiano ha demostrado con creces que forma parte del elenco de elegidos: capaces de resolver en cualquier momento siempre y cuando la luz de la bombilla se encienda. Pero de quien realmente quiero hablar es de su compañero Quaresma. Malas noticias para los que amamos su fútbol. No es santo de la devoción de Scolari. Ya lo demostró dejándole fuera, injustamente, del pasado Mundial. Ésta vez hubiese sido demasiado llamativo no convocarle tras su papelón en Oporto. Aun así, este genio de la lámpara no parece ser la primera opción del brasileño. Tampoco la segunda. ‘Felipao’ le reserva un papel secundario para el que debería ser uno de los protagonistas. Quaresma sabe volver loco cualquier defensa, aúna un talento que en cualquier otra selección no estaría tan desaprovechado. Sorprende todavía más que por delante de él esté Simao, más bien discretito este año en el Atleti, pero niño de los ojos del seleccionador. Así, nada parece que vaya a modificar la opinión del técnico en vísperas de medirse a los checos, que no sufrirán en sus carnes los centros milimetrados con el exterior del pie del portugués ni las filigranas que vuelven majaretas a propios y extraños.

COLABORACIÓN EN SPORTYOU
Aprovecho que juega Ricardo, que le hago una merecía apología y que he colgado un vídeo (vía) donde demuestra por qué tiene el mejor golpeo con el exterior (en Portugal este recurso técnico recibe el nombre de trivela) del mundo, para hacer un poco de bombo y autobombo. Bombo merecido para Sportyou y a su corto tiempo de vida ya que lo están haciendo diferente -y es de agradecer- en este mundo tan delicado como el de los medios deportivos, y autobombo porque en su edición de hoy un servidor firma una recomendable (!) columna acerca, cómo no, de la debilidad portuguesa por excelencia. ¿No sabes de quién? Pasa y lee.

Ronaldo, entre golazos y lesiones

Aún recuerdo su infinita velocidad y su facilidad para irse de los defensas, para plantar cara al portero rival, dibujarle una finta y marcar sin oposición un golazo. Hablo del Ronaldo del Barcelona, del que viví en primera persona. El que yo quería ser de mayor. Ese Ronaldo vejaba a sus oponentes sin compasión, pero era lo único que sabía hacer. Arrancaba como una moto, a De la Peña se le encendía la bombilla y el brasileño la iluminaba con una diana de bandera. Fue la mejor versión del Fenómeno. Eran otros tiempos.

El PSV se convirtió en el trampolín hacia un Barça en el que sólo estuvo un año. Muy poco, pero lo justo para convertirse en la leyenda que es hoy en día. En la Ciudad Condal dejó huella, una larga huella empañada por un precipitado adiós que heló el corazón de muchos seguidores.

E Italia ha sido testigo de las dos lesiones más graves de su trayectoria, en la que los goles y las lesiones han ido cual pareja en San Valentín agarradas de la mano. Cuando Ronaldo pudo despegarse se marchó a Madrid, donde el Fenónemo se transformó en el Gordo y éste se hinchaba a goles, a pesar de las críticas. El año pasado, como si fuese un mal que azota a los brasileños, se estuvo rascando la tripa hasta que Fabio Capello dijo basta y se lo regaló al Milan.

Ronie, a pesar de entrenar y pelear, nunca volvió a ser el mismo de antes de la lesión sufrida cuando vestía la camiseta del Inter. Ni cuando estuvo en el Madrid ni mucho menos el último año en el Milan. Ancellotti suspiraba por recuperarlo, pero el ‘99’ jamás volvió a recuperar el tono físico. Sí que defendió la elástica milanista y sí que marcó buenos goles, pero era una evidencia que algo debía de cambiar para que Ronaldo siguiese el curso que viene en el Calcio.

Ahora a Ronaldo se le ha vuelto a caer el mundo encima. Otra vez en Italia. Otra vez una lesión. Pero ahora con 31 años y con un contrato en juego. Entre nueve y doce meses puede pasarse en el dique seco el que fuera Bota y Balón de Oro y FIFA World Player hace más de una década. Ya no puede demostrar que está bien. Debe volver a comenzar, con lo que a él le cuesta. Una pena.
[ Sus goles en el Barça ]