Una humillación que ya ni duele

Cuando uno encadena una serie de derrotas que se transforman en una especie de bucle infinito, parece que hasta la mayor de las catástrofes duele menos. Es como que una alegría se convierte en un hecho aislado y fugaz, por lo que uno se acostumbra a no ganar y a aceptar y resignarse a perder. Es por esta razón por la que fríamente, no escuece la humillante goleada del Real Madrid al Barcelona. El otro día el equipo culé quiso perder en un espejismo a su público goleando con solvencia al Valencia. Algunos ya preveíamos que simplemente se trataba de algo inhabitual después de la pésima temporada y de la eliminación europea de días atrás, en las que en 180 minutos fue incapaz de meter un gol. Por eso, los seis que encajó su rival el domingo parecían un accidente. Un chiste en medio de un velatorio. Un sinsentido visto lo visto.

El Barça fue en Madrid la stripper de una despedida de soltero. El payaso de McDonald’s en una fiesta de cumpleaños. Fue la guinda del pastel blanco. No sólo le hizo el sonado y merecido pasillo a los campeones sino que se unió a la celebración con una clase perfecta de indolencia y desvergüenza. Hay falsos profetas vendehúmos que vaticinaban un 0-5. Y sí, de ilusión también se vive, aunque a la realidad no la puedas fintar. Y la realidad, la cruda realidad para el barcelonismo, es que el Real Madrid puso lo que había que poner, hizo lo que debía hacer y a punto estuvo de acertar, a la inversa, el pronóstico de Joan Laporta.

La cara de Frank Rijkaard era un triste poema, un poema de desamor. Seguramente su ciclo en la Ciudad Condal tiene fecha y hora de caducidad, si bien él no se atreva a decirlo en público ni sus jefes tampoco. Y es que es, a partir de ahora, cuando ya ni la segunda posición (felicidades, Villarreal) es el consuelo, cuando toca planificar qué se quiere hacer, qué se quiere buscar, a quién hay que quitar y a quién hay que poner. Es ya, no hay que esperar. Hay que tomar decisiones, caiga quien caiga. El baño blanco tiene que ser el punto de partida para una nueva era. Una era en la que las derrotas vuelvan a doler.

Sport | Vergüenza total

6 comentarios en “Una humillación que ya ni duele”

  1. Tiene que ser crudo comprobar como tu equipo se deambula lamentablemente por el campo del eterno rival. Ridiculizando a la afición y a un sentimiento. Tiene que ser duro. Si yo fuera barcelonista estaría avergonzado, y si yo fuera los jugadores no podría ni mirar a los socios. Fue lamentable.

    Solo queda esperar, limpiar, y esperar que debajo de tanta mierda haya algo bonito.

    Un abrazo.

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  2. Aquí todo el mundo sabe cual es el verdadero problema del Barça, pero igualmente todo el mundo mira hacia otro lado. ¿Cómo un entrenador es tan bueno durate dos años (ganando una Champions, 2 ligas y 2 supercopas) y en los 2 años siguientes es muy malo? El problema no es el entrenador, el problema ni tan siquiera es el, sino los. Los problemas del Barça se llaman Ronaldinho, Deco, Henry, ……..
    y así una larga lista de jugadores cuyo único interés es ganar mucho dinero y correr muy poco. Jugadores que trabajan más como estrellas de cine que como lo que realmente son, futbolistas. A mi parecer la mejor apuesta es no cambiar de entrenador pero si cambiar el bloque, pero claro, siempre será más fácil para todos culpar al bueno de Rijkaard.

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  3. Manolo, todos son culpables, unos más que otros, pero Rijkaard también tiene su trocito de pastel. El error vino desde arriba el año pasado, cuando habría que haber renovado ilusiones y vender a algunos jugadores que ya estaban acomodados, a pesar de ser cracks. Rijkaard me parece un tipo honesto y capaz de reflotar el barco. Lo que pasa que a veces es mejor pasar página y crear nuevas ilusiones. Y eso en Can Barça muchas veces pasa por cargarse al entrenador de turno y fichar otro.

    Salut!

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  4. En algunos aspectos estoy de acuerdo contigo mr. Mamba, pero totalmente en desacuerdo en otros, ya que Rijkaard no es cualquier entrenador, sino el entrenador que llegó con todo en su contra, sin apoyos de nadie y tras una de las rachas más negativas o la peor incluso en la historia del equipo, y por si todo esto fuera poco hay que añadir la precaria economía que presuntamente tenía el club en estos momentos. Fue ese entrenador que ayudado por un Ronaldinho con ganas de ser alguien en el mundo del fútbol tras estar en zona de descenso acabó como subcampeón. Ese entrenador que hizo del Barça el equipo más peligroso y con un juego más bonito y efectivo del mundo. Creó el Barça del tiki-taka. Y como tu muy bien dices el problema no es de Rijkaard, sino de los que están por arriba suyo. De aquellas personas que no supieron sacar tajada por jugadores que nunca volverán a ser lo que fueron y cuyas apuestas fracasaron. Donde el entrenador a tenido voz y voto es con los jóvenes. ¿Se ha equivocado? Pues no. Bojan, un chaval con 17 años alabado por Rijkaard ha sido quien se echó el equipo a sus espaldas cuando no estuvo Messi, otro jugador al que también fue él quien le dio la oportunidad de triunfar.

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